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Posts Tagged ‘Red neutral’

huevo oro

Érase una vez, en un lejano, libre y rico reino llamado Weblandia, vivían dos buenos amigos llamados Uguel y Fónico. Su relación se había forjado con el paso de los años, ya que tenían intereses complementarios y la amistad que había surgido se desarrollaba  en un ambiente de cordialidad y buena convivencia, y se apoyaba, porqué no decirlo, en el floreciente crecimiento que ambos  estaban consiguiendo en sus negocios.

Fónico, que era el mayor de los dos, había construído con el paso de los años, mucho esfuerzo y grandes cantidades de dinero, una extensa red de caminos que cubrían todo el reino: desde los poblados más habitados hasta sus más recónditos, despoblados e inaccesibles territorios.

Esta fabulosa red, permitió a sus habitantes poder moverse con libertad entre todas sus poblaciones y había favorecido el florecimiento de muchos negocios a su alrededor tanto en su construcción como en su señalización, seguridad, fabricación de novedosos vehículos para circular (pexes, movlexs, laktops, …), etc etc.

Con el paso de los años, el número de  habitantes del reino que podían permitirse el pago del peaje por circular por estos maravillos caminos fue creciendo y se quedaban fascinados por poder descubrir los fantásticos nuevos lugares a los que tenían libre acceso y la igualdad con la que se trataba a todos los viajeros.

A la par que la red se extendía, fueron creciendo poco a poco una serie de Nuevos Mercaderes que utilizaban la red para muy diversos negocios: desde los que publicaban pergaminos con toda la información necesaria para encontrar lugares desconocidos en el reino (los Uguel), hasta los que creaban grupos de amigos con intereses comunes (los Fazbunk), o los vendedores ambulantes que ponían sus puestos en los caminos (los Amakonk, los izeis), los guardianes de viajeros importantes y muchos otros negocios que comenzaban a florecer poco a poco.

Todo ello transcurría en un entorno de armonía que además se había convertido en un círculo virtuoso, en el que uno(s) daban el acceso, otros hacían uso del acceso para hacer nuevos negocios y finalmente los viajeros del reino que circulaban por  la red ya fuera por placer, para comprar o vender, aumentar su cultura, relacionarse con sus amigos, etc, etc.  En definitiva, todos salían muy beneficiados de la forma en que se desarrollaban los acontecimientos, el papel que cada uno desempeñaba y las reglas que lo regulaban.

Pero no todo podía ser perfecto, y el problema llegó cuando los caminos que Fónico había construído, comenzaron a quedarse pequeños, y no permitían el volúmen tan elevado de circulación que transitaba  por su red. A su vez, los negocios de los Nuevos Mercaderes  estaban creciendo a ritmos muy superiores que los peajes, lo cual producía cierta inquietud en algunos.

Para todos parecía evidente que había que aumentar el tamaño de la red y realizar nuevas inversiones,  pero los habitantes de Weblandia no se podían permitir el pago de unos mayores peajes con los que financiar ese desarrollo.

Para solucionar este problema, Fónico pensó que sería una buena idea comenzar a cobrar un peaje adicional a aquellos que más beneficio obtenían del uso de  sus caminos, ya que hasta ese momento lo hacían (casi) de manera gratuíta, y comenzó a negociar con Uguel, que era el mayor de esos Nuevos Mercaderes.

Los habitantes de Weblandia se alarmaron mucho ante esta situación, ya que estaban en riesgo las reglas básicas de juego imperantes hasta ese momento, la neutralidad y la libertad, que  les habían permitido tanto a ellos como a los Nuevos Mercaderes, una feliz circulación por su reino y un libre desarrollo de nuevos y florecientes negocios.

Temían también por la nueva situación que se podía crear, en la que estaba en peligro la base sobre la que se había desarrollado el reino y que no era otro que la igualdad entre todos sus habitantes y asistían con expectación a la intervención de los emisarios del Rey que apoyaban este posible cambio.

Sin embargo, los sabios habitantes de Weblandia conocían tanto la necesidad de las nuevas inversiones como los altos beneficios que los Nuevos Mercaderes tenían, y lo que anhelaban en el fondo de sus corazones era que las negociaciones entre Fónico, Uguel (y probablemente sus amigos Fazbunk, Amakonk, etc) y los emisarios del Rey, no alteraran la neutralidad de la red, ya que al final todos saldrían perjudicados.

En esas estaban cuando las calles y plazas de Weblandia  amanecieron inundadas de unos pequeños  pasquines firmados por www.venturatis.com en los que se podía leer: ¿debe Fónico cobrar a los mercaderes más ricos? (los habitantes más preocupados también escribieron sus comentarios, que fueron muy apreciados)

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